iglesia evangelica tenerife

Entrevista a Elizabeth Reyes Hernández (Pt 1)

P: ¿En qué evento tuviste la oportunidad de participar recientemente? ¿quién lo organizó?, y ¿dónde se celebró? 

R: Pues estuve en el Primer Foro de mujeres predicadoras de Langhman. Lo organizaron un grupo de diez mujeres formadoras de Langham Preaching en diferentes países, coordinadas por dos de las que trabajan a tiempo parcial en Langham. Se realizó en Chipre. Y hasta allí fuimos, al pequeño país de Chipre, una isla. Langham es una organización cristiana cuyo propósito principal es proporcionar formación y recursos para mejorar la predicación y la enseñanza bíblica en las iglesias.

P: ¿Por qué fuiste a ese Foro? 

R: Fui porque me invitaron. A uno de los coordinadores del ministerio de los Talleres de Predicadores en España le pidieron referencias de alguna mujer que pudiese participar, y me preguntó si yo estaría dispuesta a ir, y le dije que sí, que encantada de la vida de participar en algo así. 

P: Esa fue, por así decirlo, la razón material, pero ¿qué motivaciones te impulsaron a decir que sí? 

R: Dije que sí después de habérmelo pensado y poner varias excusas. Estuve consultándolo con el pastor de la iglesia y con otras personas, qué les parecía y si valía la pena invertir todo ese tiempo, era una semana, si creían que iba a ser útil. Y, por otro lado, como mujer que predica en medio de nuestra sociedad española, en el tipo de iglesias en que me muevo, la verdad es que me apetecía mucho conocer las circunstancias y las luchas de otras mujeres en el mundo en el terreno de la predicación, poder reflexionar juntas, trabajar juntas, acompañarnos, estimularnos, animarnos, tal vez llorar, y saber cómo Dios está obrando en todo el mundo. 

P: Para terminar, me gustaría que compartieras las tres cosas más importantes que aprendiste. 

R: Para mí el mayor beneficio fue conocer y relacionarme con las personas. Poder conocer a esas mujeres que están luchando valientes, sus historias, el compartir, el oírlas, eso fue tan impactante en mi vida, y me animó tanto a perseverar, a seguir adelante en el ministerio y en mi vida cristiana que para mí es la mayor riqueza que me llevo. Sigo en contacto, sobre todo con las latinas, y seguimos ahí en la lucha, animándonos, orando unas por otras. Eso es lo mejor que me he llevado, todos esos testimonios que recuerdo, esas caras, esos llantos juntas, y esas alegrías. En cuanto al programa, una de las cosas para mí de mucho valor fue poder analizar retos, descubrir las presiones que estamos viviendo en todas las partes del mundo como mujeres predicadoras, los obstáculos que estamos teniendo. Poder analizar eso, aprender a analizar obstáculos, a distinguirlos, a ver cuáles son tal vez más prioritario trabajar o no, y todas esas herramientas de análisis, de escoger lo más importante, buscar estrategias de cómo ir afrontándolos para seguir avanzando como ministerio, y poder adelantar en nuestro tiempo, dar pequeños pasos y… ¿cómo explicarlo?… facilitar un poquito más el camino de las mujeres que vienen detrás, avanzar en lo que creemos que es enriquecer al pueblo de Dios con los dones que él ha dado y los recursos que tenemos.

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