iglesia evangelica tenerife

Sobre la naturaleza del amor fraternal (pt 2)

Implica, sin embargo, que todas las cosas deben ser compartidas. Se nos manda que mostremos amor a otras personas; y se nos recuerda que necesitamos el amor de otras personas. Siempre debemos estar dispuestos a lo primero y ser conscientes de lo segundo, porque ni somos niños pequeños que están siempre en un estado de indefensión, ni seres divinos que no tienen ninguna necesidad. En algunas ocasiones pasaremos por circunstancias que requerirán que demos mucho y recibamos poco a cambio. Los padres pasan por estas circunstancias a veces con sus hijos. Lo mismos que líderes de iglesia con miembros que se desaniman fácilmente. Así como los esposos con las esposas y las esposas con los esposos.

En tales ocasiones las relaciones parecerán muy desiguales, y una persona tendrá que llevar la mayor parte del peso de la relación, como un buen samaritano, porque la otra persona es incapaz de hacerlo o no quiere contribuir a ello. En otras ocasiones, sin embargo, pasaremos por circunstancias en las que nuestras propias necesidades nos obligarán a recibir mucho de otros y dar poco a cambio. El dolor físico, la agonía mental, la depresión espiritual, la agonía del alma, el pecado que nos sentimos incapaces de vencer, o la apatía –entre otras circunstancias- nos harán tan necesitados que sentiremos que no tenemos nada que dar a otros excepto nuestros problemas.

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